domingo, 14 de noviembre de 2010

Dieta de hoy con genes de ayer

Lo que somos puede ser deducido de datos paleontológicos (huesos en su mayoría antiguos y coprolitos) y de observar los hábitos de las tribus de cazadores-recolectores que han sobrevivido en el siglo 20, de acuerdo con Eaton (1), un radiólogo y el antropólogo médico de la Universidad Emory.


Antes del advenimiento de la agricultura hace unos 10.000 años, todas las personas eran cazadores-recolectores: recolectaban varias frutas y verduras para comer y cazaban animales por su carne. Por supuesto, la proporción de carne y verduras variaba con la ubicación geográfica, el clima y la temporada. Hasta que comenzaron a cultivar granos y ganado rara vez o nunca bebieron la leche más allá de la leche materna.

Con la difusión de la agricultura, la gente pasó de los grupos nómadas a sociedades relativamente estables. Las persona comenzaron a consumir grandes cantidades de granos, leche y carne. Y también la gente se volvió más sedentaria.


Con la revolución industrial, la dieta ha cambiado aún más dramáticamente. A partir de 1900, los granos enteros son refinados, eliminando gran parte de su nutrición, y el azúcar refinada empezó a ser moneda corriente. Al reflexionar sobre los cambios en 1939, nutricionista Jean Bogert señaló: "La era de las máquinas ha tenido el efecto de obligar a los pueblos de los países industrializados (especialmente Estados Unidos) a un experimento de la alimentación humana cada gigantesco.(2)


Bogert expresa también su inquietud por el creciente uso de granos de cereales refinados, el azúcar, y cómo los alimentos procesados son cada vez más populares que las frutas y hortalizas frescas. Durante los últimos 40 años, con el crecimiento de los restaurantes de comida rápida, la dieta media ha cambiado aún más dramáticamente que Bogert podría haber imaginado. Las personas dependen aún más de los alimentos procesados en lugar de alimentos frescos.


De hecho, los numerosos cambios dietéticos en los últimos 10.000 años han superado nuestra capacidad de adaptarnos genéticamente a los mismos, según Eaton. "Que la mayoría de nuestros genes son de origen antiguo que significa que casi la totalidad de nuestra bioquímica y la fisiología estan ajustadas a las condiciones de vida que existía hace 10.000 años," opina Eaton.(1)


Visto de otra manera, 100.000 generaciones de personas que eran cazadores-recolectores, 500 generaciones han dependido de la agricultura, y sólo 10 generaciones han vivido desde el inicio de la era industrial, y sólo dos generaciones han crecido con los alimentos altamente procesados rápidamente. "El problema es que nuestros genes no lo saben", señala Eaton. Genéticamente, nuestros cuerpos son prácticamente los mismos que entonces."

Referencias:
1.- Eaton SB, Shostak M, and Konner M, The Paleolithic Prescription: A program of diet & exercise and a design for living, New York: Harper & Row, 1988:39.

2.- Bogert LJ, Nutrition and Physical Fitness, Philadelphia: Saunders, 1939:437.

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